Sólo las cifras dirán si la delincuencia va en descenso, pero esas cifras no pueden ser las de la estadística oficial, que comprende sólo los delitos denunciados —tan sólo la quinta parte de los que se cometen— ni los que se desprendan de automediciones a modo del gobierno federal o de los locales.
La profecía debería llenarnos de contento pues indica que estamos saliendo ya de nuestra peor pesadilla. Fernando Gómez Mont, Secretario de Gobernación, dijo en la reunión con Janet Napolitano: “Creemos que la violencia decrecerá en los próximos meses. La aceleración de la violencia se está aminorando. Veremos cifras menores a finales de este año”. ¡A finales de este año! Es decir, el pronóstico no es sobre algo que va a ocurrir en varios años sino en tan sólo un semestre. ¿Lo estaremos celebrando en la próxima Noche Vieja?
Sin embargo, Gómez Mont no expuso las razones de esa bendita creencia. ¿En qué datos estadísticos se basa? ¿Se tiene una nueva estrategia o una sustancial mejoría de la actual? ¿Está en marcha un programa integral de política criminológica que ha empezado a dar frutos? ¿Se han perfeccionado los mecanismos para combatir el lavado de dinero? ¿Ya contamos en todo el país con policías y ministerios públicos altamente profesionales?
Desde luego, el primer requisito para ganar una batalla es la convicción de que se va a obtener la victoria; pero vislumbrar que en tan sólo seis meses empezará a decrecer la criminalidad es de un optimismo deslumbrante… aunque no contagioso.
Incluso quienes prevén que se va a tener éxito en esta denominada guerra no auguran un triunfo cercano. “Parece más probable —observa Rodrigo Canales, profesor de la Yale School of Management— que… el crimen organizado crezca su ofensiva, empeorando gradualmente la situación…” (Nexos, mayo de 2010). Un titular de la primera plana de La Jornada de ayer dice: “La violencia ‘horripilante’ de México va a empeorar: DEA-FBI”.
Por supuesto, salvo los delincuentes, todos queremos que la previsión sibilina de Gómez Mont sea certera. La inmensa mayoría de los mexicanos considera la inseguridad como el principal problema que afecta al país. Si el Secretario de Gobernación atinara en su vaticinio, el gobierno se llevaría la gratitud y el aplauso generalizados.
Llegado el fin de año, sólo las cifras dirán si la delincuencia va en descenso. Esos datos no pueden ser los de la estadística oficial, que comprende sólo los delitos denunciados —tan sólo la quinta parte de los que se cometen— ni los que se desprendan de automediciones a modo del gobierno federal o de los locales.
Los cifras confiables no pueden ser otras que las que se obtengan de ejercicios de medición rigurosos y llevados a cabo por organizaciones autónomas de la sociedad civil, como las encuestas victimológicas que desde 2002 ha venido realizando el ICESI, las cuales sólo incomodan a gobernantes cuya irritación parece deberse no a lo que está pasando sino a que se exhiba esa realidad.
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Artículo publicado en el periódico La razón de México 7 de Mayo de 2010.