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De Ciudadano a Ciudadano - No Te Calles



Volverá el día

Volverá el día

Adquiriste desde que eras estudiante el vicio de hojear el diario mientras desayunas. Entre otras razones, por eso no te gustan los desayunos de compromiso. Recibes varios periódicos en casa y los revisas relajadamente, a partir de las siete, saboreando café bien cargado y algún bocadillo.

Ese vicio se ha vuelto amargo. Ya no hay día en que no aparezcan noticias espeluznantes, hirientes, penosas sobre cosas que pasan en nuestro país. No las notas de antaño que daban cuenta de nuestras desigualdades, nuestras iniquidades, las corruptelas, las simulaciones, las arbitrariedades, la pobreza que padecen amplios segmentos de la población.

Ahora, además de todo eso, hay cosas macabras. Es verdad que actualmente la tasa de homicidios dolosos es muy inferior a la de hace 15 años. Pero no ocurrían entonces sucesos como los que hoy suceden a diario, lastiman a diversas zonas del país y nos llenan a todos de espanto: cadáveres decapitados y con huellas de tormento; jóvenes masacrados en antros de diversión o en fiestas sin que nadie sepa el móvil de la venganza; muchachos asesinados en centros de rehabilitación de adictos; centros de rehabilitación que cierran por temor a esa violencia; una granada en la plaza pública llena de celebrantes en la ceremonia del grito del 15 de septiembre; un coche bomba que estalla en una calle céntrica matando, entre otros, a un médico que acudía a auxiliar a un herido; civiles que mueren baleados al quedar atrapados en medio de enfrentamientos entre bandas criminales o entre bandas criminales y fuerzas de seguridad; policías y soldados emboscados, o secuestrados y torturados hasta la muerte; jefes policiacos ejecutados en su propia casa; presos acribillados en las áreas de seguridad de reclusorios por comandos externos que entran a los centros penitenciarios y se abren paso hasta llegar a sus víctimas; secuestros y extorsiones como una plaga.

Todo este caudal de sucesos infaustos no te desincentiva a seguir hojeando los periódicos. Y no sólo por la curiosidad incurable de saber qué está pasando, por doloroso que sea. Tampoco solamente porque en tus secciones preferidas —las de arte, ciencia, espectáculos y deportes— no faltan noticias buenas, asombrosas, prometedoras o divertidas. No sólo por eso sino sobre todo porque cada mañana, contra todo pronóstico verosímil, se enciende en tu alma una lucecita de esperanza. Quizá las cosas empiecen a mejorar; tal vez el día anterior no hayan ocurrido hechos repugnantes; acaso la pesadilla se esté volviendo menos opresiva.

Porque, aun en medio de un túnel que parece no tener salida, uno nunca renuncia —y eso ayuda a levantarse cada mañana, a no agriarse el vino interior— a la ilusión que expresó memorablemente Manuel Gutiérrez Nájera (cito de memoria): Por más llena de terror, / por más oscura, noche, / no eres eterna. / Esperamos en pie. / Volverá el día.

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Artículo publicado en el periódico La razón de México 23 de Julio de 2010.

 

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