Los autores de la propuesta creemos que es posible ir mejorando gradualmente nuestra hoy tan deteriorada seguridad pública.
EL GIRO EN LA ESTRATEGIA
En el majestuoso escenario del Alcázar del Castillo de Chapultepec, el Rector de la UNAM resume ante el Presidente de la República la propuesta sobre seguridad y justicia. Subraya que en el centro de la agenda debe estar la prevención del delito. Los integrantes de la comisión redactora abordamos algunos aspectos cruciales del documento. Los secretarios de Salud, Educación Pública, Desarrollo Social y Seguridad Pública, el Secretario Técnico del Consejo Nacional de Seguridad y la Procuradora General de la República exponen, sin una sola autocrÃtica, las acciones que han llevado a cabo en la materia.
Más de tres horas después de iniciada la reunión, el Presidente toma la palabra. Si bien algunas cosas de la propuesta no le convencen completamente, enfatiza que en varios planteamientos sustanciales está de acuerdo; propone que trabajen juntos gobierno y universidad en un nuevo documento que dé cabida a los muchos puntos de coincidencia y que la UNAM realice un foro sobre la polÃtica de prohibición de las drogas respecto de la que la propuesta sugiere un examen cuidadoso. Pero advierte, que aunque en el documento se sostiene que hay que dar un giro inmediato a la estrategia de combate al crimen organizado, no se explica en qué ha de consistir ese giro. Observa que el texto apunta que lo importante es que decrezcan los homicidios y otros delitos graves, objetivo en el que nadie podrÃa estar en desacuerdo, pero no  precisa, dice el Presidente, el sentido en que debe darse el giro estratégico.
Por el formato del encuentro, en el que la intervención del Presidente es la última, no hay ya oportunidad de aclarar o refutar nada. Sin embargo, la propuesta de la UNAM —dirigida a los tres poderes de la Unión y a los de todas las entidades federativas asà como a las autoridades municipales— recomienda un conjunto de medidas ausentes o insuficientes en el combate a la criminalidad, por ejemplo: programas de enfoque multidimensional para los jóvenes que propicien su permanencia o su inserción en los sistemas educativo y laboral; lucha contra la impunidad, para lo cual es imprescindible la transformación radical de las policÃas, que requieren de capacitación profunda y de salarios y prestaciones laborales decorosos, y los ministerios públicos, que deben gozar de plena autonomÃa y cuyos agentes deben ser supervisados eficazmente en su actuación cotidiana; acciones efectivas contra el lavado de dinero; mecanismos ágiles de coordinación entre autoridades federales y locales; participación ciudadana en el Consejo Nacional de Seguridad Pública; despenalización de conductas que no son gravemente antisociales y reducción de la prisión preventiva aplicándola sólo a los delitos más dañinos para reducir la sobrepoblación penitenciaria; fortalecimiento de las tareas de inteligencia. La lista podrÃa seguir pero el espacio se ha agotado.
Los autores de la propuesta creemos que es posible ir mejorando gradualmente nuestra hoy tan deteriorada seguridad pública.
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Artículo publicado en el periódico La razón de México 9 de Septiembre de 2011.