Una y otra vez el Presidente ha expresado su desacuerdo con la despenalización, pero en esta ocasión la invocó sin nombrarla.
ESTRATOSFÉRICAS GANANCIAS
“Si están decididos y resignados a consumir drogas, busquen entonces alternativas de mercado que cancelen las estratosféricas ganancias de los criminales, o establezcan puntos de acceso claros distintos a la frontera con México, pero esta situación ya no puede seguir igual”, dijo el Presidente Felipe Calderón en referencia al Gobierno, al Congreso y al pueblo estadounidenses.
Ese importantÃsimo fragmento de su discurso pasó desapercibido a muchos analistas generalmente perspicaces. Al mencionar esas alternativas de mercado —como advirtió Héctor Aguilar CamÃn en Milenio—, el Presidente no podÃa estar haciendo referencia, aunque no se atrevió a emplear la palabra tabú, sino a la despenalización. Esa es la única alternativa que privarÃa a los narcotraficantes de sus estratosféricas ganancias.
Una y otra vez el Presidente ha expresado su desacuerdo con la despenalización, pero en esta ocasión la invocó sin nombrarla. En ocasiones la tristeza aporta lucidez. El Presidente está, como el paÃs, pasmado y entristecido por la bárbara matanza del casino Royale de Monterrey. Creo que su pesar se debe no sólo a ese repugnante crimen masivo sino a la constatación de que la lucha penal emprendida contra el narcotráfico ha resultado contraproducente y está cobrando un precio altÃsimo, cada vez más inaceptablemente alto.
Es verdad que si se despenalizaran las drogas los narcos no se iban a convertir en monjes tibetanos: seguirÃan secuestrando, extorsionando, robando vehÃculos y realizando trata de personas; pero se les habrÃa quitado su principal fuente de ingresos, la que les aporta, por decirlo con las palabras del Presidente, estratosféricas ganancias, y se reducirÃa por eso su poder financiero, su poder armado y su poder corruptor.
Dado que la despenalización tendrÃa que ser internacional e incluir ineludiblemente al principal paÃs consumidor, el Presidente mexicano podrÃa encabezar una misión diplomática, de la que formaran parte otros presidentes de América Latina, que se la planteara formalmente al Gobierno y al Congreso de los Estados Unidos. Los argumentos abundan.
Siempre ha habido y siempre habrá consumidores de drogas. La prohibición nunca ha sido obstáculo para que las consigan. Despenalizada y regulada la venta, su calidad se someterÃa a estricto control, lo que no es poca cosa pues los usuarios mueren por la adulteración de las sustancias o por sobredosis, y se ofrecerÃa ayuda a quienes quieran dejar de consumirlas.
Otra declaración fue motivo de revuelo. El expresidente Vicente Fox, el mismo que permitió que su fiscalÃa para perseguir delitos del pasado remoto fabricara culpables, propuso tregua y amnistÃa para los capos y sicarios que han cometido los crÃmenes más monstruosos. Un escupitajo a la memoria de las vÃctimas. Siempre creà que invocar su propio trastorno mental para la anulación religiosa de su primer matrimonio no era sino un ardid leguleyo.
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Artículo publicado en el periódico La razón de México 2 de Septiembre de 2011.