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Abuso policial en la Ciudad de México
Carlos Silva
ABSTRACT: En este trabajo me planteo dos objetivos. Primero, una sistematización de los factores, ubicados en distintos niveles, que inciden en los casos de abuso policial. Segundo, una posible clasificación del abuso en los cuerpos policiales del Distrito Federal. Nuestro eje para dicha clasificación son las distintas lógicas del abuso que se encuentran detrás de las prácticas cotidianas de los cuerpos de seguridad del D.F. La fuente de información utilizada son las Recomendaciones de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal desde su fundación en 1994 a la fecha. Las lógicas del abuso responden a tres modalidades: como sustituto de la investigación y de la prevención, como búsqueda de ganancias económicas ilegales y como castigo por retar o hacerle frente al "poder" de la policía.
IntroducciónMientras que en países como los Estados Unidos brutalidad policíaca casi es sinónimo de uso injustificado de la fuerza en la realización de un arresto (Bayley, 1996), en México como en Latinoamérica, lo que se entiende por formas del abuso policial representa un conjunto de fenómenos más amplios con diversos niveles de gravedad y conocimiento de los mismos.
En este trabajo, limitado a la Ciudad de México-Distrito Federal, me centraré en aquellos abusos policiales más preocupantes o más frecuentes con relación a la integridad física y la libertad de las personas. Desde maltratos físicos leves hasta distintos casos de tortura en el primer supuesto, y situaciones de privación ilegal de la libertad en el segundo. Por supuesto que ambos elementos no son independientes y una detención arbitraria favorece -o es debida a- la comisión de otros abusos. Existen elementos concurrentes a las situaciones de abuso policial que las moldean o las propician y que no aparecen azarosamente. Del tipo de función de cada cuerpo policial dependen en gran medida los tipos de abuso prevalecientes, o el mismo tipo de abuso se lleva a cabo en ocasiones y dinámicas situacionales particulares. Por otro lado, habrá rasgos constitutivos de los casos de abuso que serán similares para los distintos cuerpos de seguridad de la ciudad.
Intento aproximarme a estos patrones del abuso policial para el Distrito Federal, tanto en el caso de la Policía Judicial así como de las fuerzas policiales a cargo de la Secretaría de Seguridad Pública. Utilizo como fuente de información la mayor parte de las Recomendaciones que fueron emitidas por la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal desde 1994 a la fecha en las cuales se hace referencia a casos de abuso policial, tal como los hemos definido, por parte de miembros de las corporaciones policiales ya mencionadas.
Previamente a la caracterización de los abusos policiales en la Ciudad de México sintetizo los factores que en general se han propuesto como determinantes del abuso policial. Posteriormente señalo la preponderancia hipotética que los distintos factores tienen para cada categoría de la clasificación propuesta. Finalmente, planteo las posibles líneas de investigación, y las necesidades de información requeridas, para poder contrastar dichas hipótesis y avanzar en una mejor compresión del fenómeno para el caso del Distrito Federal.
Factores explicativos del abuso policialPropondremos, entonces, una serie de factores involucrados que traen consigo sus correspondientes hipótesis sobre la (re)producción y/o reforzamiento de las prácticas abusivas de la policía. Se puede realizar una división de niveles, por ejemplo, entre factores individuales, organizacionales y sociales/ambientales (Holmes, 2000). La primera perspectiva afirma que es la variación de las características individuales (sexo, edad, nivel educativo, identidad racial, grado de prejuicio, etc.) entre los policías la que incide mayormente en respuestas diferentes a situaciones similares. La segunda perspectiva sostiene que las características organizacionales como los sistemas de incentivos y sanciones y la subcultura de trabajo policial, determinan que la conducta abusiva sea empleada. El foco es en los aspectos formales e informales de la organización policial que afectan el comportamiento de la policía en las calles. La tercera perspectiva sostiene que las exigencias situacionales como el aspecto, el género o el comportamiento y reacción de los sospechosos, determina los mencionados eventos. El énfasis aquí es puesto en la dinámica social de las situaciones de encuentro policía-ciudadano.
Esta última perspectiva, de factores sociales, puede también mostrar una vertiente más estructural y no tanto situacional. Es decir, considerar aquellas características sociales o económicas de la población sobre los que la policía opera y que pueden incidir en la comisión de casos de abuso. En este sentido el nivel de inequidad económica, el monto o el crecimiento de los índices delictivos o la presencia de grupos ciudadanos activos en la exigencia de rendición de cuentas a la labor policial, pueden ser variables relevantes a considerar. Para nuestro caso, también tomaremos en cuenta un nivel institucional en el que consideraremos el entorno legal en que se mueven las organizaciones policiales.
Por tanto, los factores explicativos que han sido propuestos para los casos de abuso policial se encuentran en cuatro niveles: institucional, organizacional, social (estructural y situacional) e individual. Vemos con mayor detenimiento la lógica teórica que se encuentra en los factores propuestos en cada nivel.
En el nivel institucional, tenemos los marcos legales que definen las funciones y las atribuciones de los organismos policiales y de su personal. Si bien los comportamientos policiales muchas veces son vistos a partir de la brecha que se establece entre sus prácticas "reales" y el "deber ser" jurídico, no puede desconocerse que el marco judicial puede ambientar espacios de arbitrariedad e incluso fomentar conductas abusivas en el nivel más operativo del accionar policial. Es decir, la propia legalidad vigente por sus falencias en la protección de las garantías básicas, fomenta la existencia de dichas prácticas. Lo preocupante en este caso es que el propio marco legal genera, como un producto normal (y no como una distorsión), casos de abuso policial.
En el nivel organizacional son variados los factores que han sido señalados. Puede comenzarse por los formas y mecanismos para el reclutamiento de personal policial. Se supone que bajas exigencias en sus capacidades, antecedentes y grupos de pertenencia favorece la inclusión de miembros que estén por debajo de la responsabilidad que implica el uso de la coerción legítima. En segundo lugar, aparecen las distintas instancias de formación y capacitación policial brindadas por las propias organizaciones.
Podemos hablar de una capacitación técnica y jurídica que va desde el uso proporcional de la violencia en caso de ser necesario, el manejo de las armas, los requerimientos y las formas de intervenir, y los procedimientos modernos de prevención e investigación. La falta de profesionalización en esta áreas favorece que se sedimenten formas arbitrarias, ineficaces e ignorantes de la legalidad tanto en el uso de la fuerza con en la consecución de las tareas propias de cada cuerpo. Por otro lado, en el terreno de la formación "ideológica", puede hipotetizarse que una filosofía de "lucha contra el crimen" o la creación de un modelo de "buen policía" donde la efectividad aparece como un valor por encima de una estricta profesionalización en las funciones garantistas a desempeñar, favorecerá la ocurrencia de conductas abusivas.
Las estructuras y el funcionamiento de las instancias de control y rendición de cuentas internas parecen ocupar un lugar central entre los factores organizacionales. Las áreas internas de contralor y sanción de las propias organizaciones, o de las otras instancias judiciales de las que pueda depender la labor policial, deben poder funcionar en su diseño y operatividad con autonomía y eficacia. Particularmente la dispersión espacial y la alta invisibilidad de muchas de las tareas de prevención e investigación policial hacen del contralor y del sistema de incentivos y sanciones elementos centrales para el mejoramiento de la calidad y la confianza en el trabajo policial.







