Encuestas y Cifra oculta
El delito es la conducta de un individuo que afecta a la sociedad que se comete en contra de las normas reconocidas por el marco jurídico, que permite a la sociedad y al Estado existir. Los delitos implican un daño o ponen en peligro la vida, la integridad corporal o las posesiones de los individuos o de la sociedad[1].
Los delitos del fuero común son aquéllos que afecta, en un nivel local, directamente a las personas; es decir, aquellos en los cuales el efecto del delito recae sólo en la persona que es afectada por la conducta del delincuente; como por ejemplo, las amenazas, los daños en propiedad ajena, los delito sexuales, fraudes y abusos de confianza, homicidio, lesiones, robo en cualquiera de sus modalidades: a casa habitación, a negocio, a transeúnte, de vehículos, etc. Estos ilícitos son perseguidos por los Ministerios Públicos del fuero común, investigados por las procuradurías de justicia y juzgados por el Poder Judicial de cada una de las entidades federativas.
Por otra parte, los delitos del fuero federal son aquellos que afectan, entre otras, la salud, la economía y en general la seguridad del país o los intereses de la federación; como puede ser su estructura, organización, funcionamiento y patrimonio. Entre estos delitos se encuentran los ataques a las vías generales de comunicación, el contrabando, defraudación fiscal, delitos ecológicos, narcotráfico y otros delitos contra la salud, portación ilegal de armas de fuego, reproducción ilegal de audio y video casettes, robo de bienes de la nación, lavado de dinero, tráfico de personas, delitos electorales, daños o robos al patrimonio arqueológico, artístico e histórico; etc; conductas que son perseguidas por el Ministerio Público Federal, investigados por la Procuraduría General de la República (PGR) y juzgados por el Poder Judicial Federal.
Las conductas consideradas como delitos en México se encuentran reguladas por los códigos penales de cada una de las entidades federativas, el Código Penal Federal y las denominadas Leyes Especiales –por ejemplo la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos– [2].
El estudio del delito puede realizarse a través de diversas fuentes de información entre las cuales se encuentran los registros elaborados por las Procuradurías Generales de Justicia de las entidades federativas y las estadísticas que recaba la PGR con la información que éstas la proporcionan, así como la que por sí misma genera. asimismo, se han diseñado instrumentos alternativos como las encuestas victimológicas o de victimización, que apuntan a la detección tanto de víctimas como de presuntos actos delictivos; o las encuestas de autodenuncia, en las cuales se les pregunta a los entrevistados si han cometido algún delito. Sin embargo, tanto los registros oficiales como las encuestas presentan deficiencias particulares.
Por un lado, los registros oficiales no dan cuenta de todos los delitos cometidos, ya sea porque los mismos no se hayan detectado o no son denunciados. Por otra parte, las encuestas presentan la desventaja de recopilar información sólo de aquellos actos que las personas encuestadas consideran como delito. Las encuestas de victimización al recolectar información de parte de las víctimas ofrecen, casi siempre, datos de delitos del fuero común, ya que los delitos del fuero federal al ser aquellos que afectan al interés o el patrimonio general, no son considerados como delitos que afectan directamente a los entrevistados, salvo algunas excepciones. Por ejemplo, los robos que se cometen en las grandes empresas, los grandes fraudes y delitos de cuello blanco, no son captados por las encuestas a víctimas.

Delitos denunciados del Fuero Común y Fuero Federal en México 1997-2002

Delitos ocurridos y denunciados del Fuero Común en México 2001
Por otra parte, como puede observarse en la gráfica anterior, las encuestas victimológicas son ciegas ante ciertos delitos, ya que debe considerarse una muestra lo suficientemente grande para obtener datos confiables sobre la conducta menos frecuente que se quiera captar. Si el objeto de estudio es por ejemplo la violación, cuya incidencia denunciada fue en nuestro país de 13.7 por cada cien mil personas en el primer semestre de 2003, para contar con un número confiable de casos será necesario contar con una muestra muy grande[3].

Percepción del incremento delictivo en 2001 respecto al año 2000
(Porcentaje de entrevistados que percibieron incremento)
Mientras que las encuestas apuntan al incremento de delitos concernientes al fuero común, particularmente el robo que ocupa el 92% del total de los delitos ocurridos en 2001, según datos de la ENSI-1; aquellos delitos relacionados con drogas como el narcotráfico o la venta al menudeo apuntan a un incremento en la percepción de la sociedad sobre su incidencia.
Al preguntarse: “En comparación con el año 2000 ¿Notó usted un incremento en algunos delitos en particular durante el año 2001?” la mayor respuesta la tuvieron la venta de drogas (narcomenudeo) y el narcotráfico.
Asimismo, en la encuesta realizada por el ICESI con información del primer semestre de 2002 (ENSI-2), el 52% de los entrevistados percibieron un incremento en la venta de drogas (narcomenudeo) y el 42% en el narcotráfico. El caso de Sinaloa por ejemplo presenta un comportamiento interesante, ya que mientras que el 8% de la población fue victimizada en 2001, el 72% percibió el incremento de la delincuencia y, particularmente, el secuestro y el narcotrafico fueron los delitos que la población percibió sufrieron un mayor incremento durante ese período. La mitad de la población señaló el mayor incremento en el narcotráfico (delito federal).

Hogares victimizados vs percepción de inseguridad por entidad federativa
(Porcentaje de hogares que sufrieron al menos un delito y porcentaje de entrevistados que mencionaron
que vivir en su estado es algo/muy inseguro)

Índices delictivos vs percepción de la inseguridad por entidad federativa
(Delitos por cada 100 mil habitantes y porcentaje de entrevistados que mencionaron que vivir en su
estado es algo/muy inseguro)
Observaciones finales
La problemática que presenta el estudio del fenómeno delictivo se debe en gran medida a débil información confiable derivada de la no denuncia de ilícitos y a la deficiente integración de registros oficiales, lo que ha propiciado la carencia de análisis cuantitativos que reflejen la verdadera magnitud del crimen.
Paradójicamente, la delincuencia es un fenómeno poco común (en México se estima que el 14% de la población es victimizada anualmente), acercarse a su estudio a través de las encuestas a víctimas para conocer su experiencia ante el delito, requiere de muestras muy amplias (así como recursos económicos) que permitan obtener datos confiables y cuantificables. Aunque pueden presentar limitaciones importantes, son sin lugar a dudas el instrumento que más se acerca para conocer el tamaño real y las características propias de la delincuencia para diseñar y contar con una política criminológica apropiada.






