Ir a página inicio
Usted está en:   Publicaciones   Flecha   Artículos   Flecha   ¿Ayuda o pretexto?

¿Ayuda o pretexto?

Rafael Ruiz Harrell

El martes pasado la Cámara de Representantes del Congreso estadounidense -aquí los llamaríamos diputados-, aprobó una resolución condenando los homicidios de mujeres en Ciudad Juárez y en Chihuahua capital, como dicen allá para distinguirla del Estado homónimo. Un día después, el miércoles 3, el Senado de E.U., y también por unanimidad, hizo otro tanto.

La resolución llega a propuestas con las que es casi imposible diferir. Tras de darle el pésame a los deudos de las mujeres asesinadas desde 1993 y de celebrar que no hayan cejado en sus demandas de justicia; condena el uso de la tortura en las investigaciones criminales; insta al gobierno chihuahuense a que persiga penalmente a los funcionarios que dejaron crímenes impunes por negligencia, ineptitud o abuso; y le pide al Departamento de Estado de E.U. -aquí hablaríamos de la Secretaría de Gobernación-, que ofrezca más ayuda para resolver los casos pendientes.

Un punto importante es que alienta al Departamento de Estado a presionar a nuestro Ejecutivo Federal y al gobierno de Chihuahua a revisar los casos de resolución dudosa, en especial aquellos en los cuales la sentencia condenatoria se basó en una confesión que pudo haber sido obtenida bajo tortura. Destaco el punto porque resulta muy sospechoso que no pasaran ni siquiera tres meses de que fuera nombrada procuradora del Estado -esto sucedió en octubre de 2004-, cuando Patricia González Rodríguez encontró nuevas pruebas que le permitieron lograr la condena de trece presuntos responsables que tenían más de seis años de estar presos. Incrementa las sospechas que uno de los jueces resultara ser el marido de la procuradora y, para colmo, que las pruebas presentadas contra 130 funcionarios por diversas organizaciones de derechos humanos sólo resultaran en dos arrestos.

Otras sospechas

Aunque el acuerdo del Congreso estadounidense parece contentarse con repetir lo que nuestra CNDH ya había exigido desde 2004, hay en él algunos puntos que ponen en duda la bondad y limpieza de sus intenciones. Si México es, según parece, un país independiente de E.U. ¿qué caso tiene pedirle al secretario de Estado norteamericano que en su reporte anual sobre el estado de los derechos humanos en su país, detalle los crímenes que se cometen en Chihuahua y cuánto se ha avanzado en su solución? ¿A qué viene recomendarle al embajador de E.U. en México que visite Chihuahua y se entreviste con los familiares de las víctimas, funcionarios y cuanto hay para que el problema se resuelva?

Entre las consideraciones que fundamentan la resolución hay una que resulta inquietante: la queja es que desde 2004 ha habido cuando menos treinta homicidios de mujeres en las ciudades de Juárez y Chihuahua (Véase www.wola.org/Mexico/hr/ciudad_juarez/h_con_res_90.htm). El motivo de la inquietud es muy simple: si aceptamos que los 30 femicidios ocurrieron en esas ciudades entre 2004 y 2005 -así el acuerdo comprenda hasta abril de 2006-, resulta que en promedio anual se cometieron ahí 7.11 homicidios dolosos de mujeres por cada millón de personas. En 2004 -no hay datos más recientes-, murieron asesinadas en Estados Unidos 11.04 mujeres por cada millón de habitantes.

¿Por qué se preocupa tanto el Congreso estadounidense por lo que ocurre aquí cuando en su país la tasa de asesinatos de mujeres es 55.4 por ciento más alta que la de Chihuahua? Si los femicidios registrados en 2004 en toda nuestra República se traducen en una tasa de 11.84 por millón ¿hay razón justificada para tantas quejas y urgencias de parte de E.U., cuando sólo es 7.0 por ciento superior a la suya? ¿Por qué -digamos-, el hecho de que los homicidios con víctimas femeninas estén creciendo en Brasil y llegaran en 2004 a 27.10 por cada millón de habitantes no ha dado origen a una resolución semejante? En suma: ¿se trata en verdad de ayudar o las muertas de Juárez son sólo un pretexto para presionar por otro frente a nuestro país? ¿Es preocupación humana o mera politiquería?

Es necesario, por supuesto, ver a fondo qué ocurrió en Juárez y tomar las medidas para impedirlo. Y hay que hacer eso y más en Toluca, Tecate y Acapulco y otras ciudades mexicanas que tienen tasas de femicidios muy superiores a las más altas que se hayan registrado en Juárez. Sólo que cuando se difunde un asunto así de terrible y de oscuro también llegan muchas moscas y feroces animales carroñeros. Y de ellos también es necesario aprender a cuidarse.

 

Publicado en el diario Reforma, el lunes 8 de mayo de 2006.

 

© 2008 ICESI Instituto ciudadano de estudios sobre la inseguridad, a.c.   Imagen legal   |   contacto
Av. San Antonio 256 - Piso 6, C.P. 03849, México, D.F.
Teléfono y fax: 56 15 49 87 (con 5 líneas)

Image 01 Image 01 Image 02 Image 02 Image 03 Image 03 Image 04 Image 04 Image 05 Image 05 Image 06 Image 06 Image 07 Image 07 Image 08 Image 08 Image 09 Image 09 Image 10 Image 10 Image 11 Image 11 Image 12 Image 12 Image 13