Cifras del miedo
Ana María Salazar
¿Cuántas veces usted y yo hemos sido víctimas de la inseguridad que se vive en México? Ayer, lunes 12 de mayo, en un programa especial en Proyecto 40 hicimos un recorrido por los delitos que vemos, vivimos y sentimos todos los días, no en la televisión ni en los periódicos, sino aquellos que están en nuestra colonia, en nuestra calle o a la vuelta de la esquina, delitos a los que todos estamos expuestos: homicidios, lesiones, robos y delitos sexuales.
Según datos presentados la semana pasada por el ICESI en un esquemático y minucioso estudio sobre los índices de criminalidad en cada uno de los estados del país que oportunamente tituló Atlas delictivo del fuero común más de la mitad de nosotros nos sentimos inseguros en nuestro país y según las estadísticas uno de cada 10 mexicanos será victima de un delito durante este año, de ahí el miedo y la preocupación.
Según el ICESI, se estima que en México se cometen 4 mil 320 delitos al día, lo que equivale a un delito cada 22 segundos. Curiosamente, según cifras de las autoridades, la situación delictiva no ha variado en los últimos 10 años, algunos delitos aumentan y otros disminuyen, dato que es más malo que bueno. ¿Por qué? Porque, a pesar del enorme flujo de recursos para la lucha contra el crimen la situación sigue igual.
Así, encontramos información evidente y alarmante como la oleada de violencia con la que se comenten los crímenes; ya no basta con robar, ahora hay que agredir, lesionar, lastimar o incluso matar. Lo digo yo como analista pero lo dice la ONU en la más reciente encuesta internacional de criminalidad y no hay nada que ocultar, somos el primer lugar en el mundo en delitos cometidos con violencia. Los mexicanos ahora somos más violentos y las políticas publicas que se promueven a nivel estatal simple y llanamente no reconoce esta realidad y no saben como resolver, ni como prevenirlo.
El ICESI nos dice que el estado más peligroso para vivir es el Estado de México seguido por el Distrito Federal, Jalisco, Baja California, Puebla y Sinaloa, según la percepción de las personas que habitan en cada entidad. Esto es un llamado de atención para los gobiernos de esos estados, porque el gobierno federal no tiene toda la culpa. Los gobiernos locales tienen que asumir su responsabilidad en la inseguridad que viven sus ciudadanos.
Mucho por hacer sobre todo para nosotros, los ciudadanos, las víctimas, quienes tenemos la disyuntiva, seguir esperando, obvio sentados, a que el gobierno haga algo por revertir esta realidad que destruye oportunidades hacia el futuro o hacer algo, prevenir, participar, organizarse, levantar la voz, actuar, porque no podemos acostumbrarnos, seguir viviendo presas del miedo, refugiarnos o casi amurallarnos, en nuestros hogares esperando que por milagro esta situación mejore.
Pero el problema de seguridad en México tiene aún otro componente. Ante la incapacidad del estado de perseguir a los delincuentes, en el país ya existe una “cultura de impunidad”. El saber que nada les va a pasar si alguien se dedica a delinquir, se ha vuelto un incentivo más para que muchos decidan consagrar su vida en el delito, fenómeno que afecta a todas las clases sociales.
Y ahora yo les pregunto estimados cibernautas, ¿qué incentivos existen hoy día para asegurar que su hijo o hermano menor no estén considerando dedicarse a una vida de crimen? Esto me recuerda un chiste que me mando un lector hace varios años: un asaltante encapuchado encañona a su primera víctima de la tarde y le exige todo lo que trae en el bolsillo. La víctima, en su desesperación, le dice a su victimario: “oye hermano, dame chance soy un pobre abogado”. Al oír esto el asaltante se quita la capucha y emocionado le responde: “yo soy de la generación 98, ¿y tú?”
Uno de los objetivos primordiales de mi libro Seguridad Nacional hoy: El reto de las Democracias, que recientemente se reeditó, es buscar “democratizar” el tema de seguridad. Éste es el tema que más afecta la vida diaria del ciudadano, pero también es uno de los temas en que la población ha claudicado casi por completo ante las decisiones del gobierno. Al igual que todos los demás asuntos que nos afectan, la decisiones que el gobierno toma para combatir la inseguridad o las amenazas a la seguridad nacional deben recibir igual atención por parte del ciudadano y éste debe tratar de influir en esas decisiones mediante los mecanismos que tienen a la mano quienes viven en una democracia: las elecciones, la capacidad de organizarse en grupos que presionan al gobierno en sus políticas públicas y la promoción de información pública alrededor de estas situaciones.
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Publicado en el periódico El Universal el martes 13 de mayo de 2008.






