Gaceta 18 sobre inseguridad pública
Federalismo e inseguridad
El delito es la conducta de un individuo que afecta a la sociedad, pues va en contra de las normas protectoras de la paz y seguridad jurídica. Los delitos implican un daño o ponen en peligro la vida, la integridad corporal o las posesiones de los individuos o de la sociedad1.
Los delitos del fuero común son aquéllos que afectan directamente a las personas; es decir, aquellos en los cuales el efecto del delito recae sólo en la persona que es afectada por la conducta del delincuente; como por ejemplo, las amenazas, los daños en propiedad ajena, los delito sexuales, fraudes y abusos de confianza, homicidio, lesiones, robo en cualquiera de sus modalidades: a casa habitación, a negocio, a transeúnte, de vehículos, etc. Estos ilícitos son perseguidos por los Ministerios Públicos del fuero común, investigados por las procuradurías de justicia y juzgados por el Poder Judicial de cada una de las entidades federativas.
Por otra parte, los delitos del fuero federal son aquellos que afectan la salud, la economía y en general la seguridad del país o los intereses de la federación; como puede ser su estructura, organización, funcionamiento y patrimonio. Entre estos delitos se encuentran los ataques a las vías generales de comunicación, el contrabando, defraudación fiscal, delitos ecológicos, narcotráfico y otros delitos contra la salud, portación ilegal de armas de fuego, reproducción ilegal de audio y video casettes, robo de bienes de la nación, lavado de dinero, tráfico de personas, delitos electorales, daños o robos al patrimonio arqueológico, artístico e histórico; etc; conductas que son perseguidas por el Ministerio Público Federal, investigados por la Procuraduría General de la República (PGR) y juzgados por el Poder Judicial Federal.
Las conductas consideradas como delitos en México se encuentran reguladas por los códigos penales de cada una de las entidades federativas, el Código Penal
Federal y las denominadas Leyes Especiales –por ejemplo la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos–2.
El estudio del delito puede realizarse a través de diversas fuentes de información entre las cuales se encuentran los registros elaborados por las Procuradurías Generales de Justicia de las entidades federativas y las estadísticas que recaba la PGR con la información que éstas la proporcionan, así como la que por sí misma genera. asimismo, se han diseñado instrumentos alternativos como las encuestas victimológicas o de victimización, que apuntan a la detección tanto de víctimas como de presuntos actos delictivos; o las encuestas de autodenuncia, en las cuales se les pregunta a los entrevistados si han cometido algún delito. Sin embargo, tanto los registros oficiales como las encuestas presentan deficiencias particulares.
Por un lado, los registros oficiales no dan cuenta de todos los delitos cometidos, ya sea porque los mismos no se hayan detectado o no son denunciados. Por otra parte, las encuestas presentan la desventaja de recopilar información sólo de aquellos actos que las personas encuestadas consideran como delito. Las encuestas de victimización al recolectar información de parte de las víctimas ofrecen, casi siempre, datos de delitos del fuero común, ya que los delitos del fuero federal al ser aquellos que afectan al interés o el patrimonio general, no son considerados como delitos que afectan directamente a los entrevistados, salvo algunas excepciones. Por ejemplo, los robos que se cometen en las grandes empresas, los grandes fraudes y delitos de cuello blanco, no son captados por las encuestas a víctimas.
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