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Gaceta 16 sobre inseguridad pública

Impunidad y denuncia

Sabemos que la criminalidad ha acompañado al ser humano a lo largo de su historia. Aspirar a contar con una tasa cero de incidencia delictiva, sería tanto como querer que un león dejara de cazar o que en una vieja relación de pareja no hubiera habido una sola diferencia o discusión.

Trabajar para abatir la delincuencia significa, entonces, llegar a tasas bajas de incidencia delictiva. Significa que no tengamos temor de salir a la calle, de caminar por los parques, de tomar un transporte público. Tener niveles satisfactorios de seguridad/inseguridad (según se lo vea) implicaría no tener que pararnos en un semáforo con "la primera" velocidad dentro para arrancar tan pronto se nos acerque una persona, un vendedor, un limpiavidrios; implicaría no temer a nuestros policías, quienes teóricamente deberían protegernos, resguardarnos.

El más reciente estudio del ICESI, la tercera Encuesta Nacional sobre Inseguridad —ENSI-3- reveló que México tiene una incidencia delictiva con una tasa de 11 mil delitos por cada 100 mil habitantes, por debajo de las más altas del mundo (que pueden llegar hasta los 50 o 60 mil delitos) pero más alta que la de los países con un razonable grado de seguridad (que es de 7 u 8 mil delitos por cada 100 mil personas). Reveló también que la prevalencia delictiva, es decir el porcentaje de personas victimizadas por la delincuencia, es de 11%. Y que de éstas, casi la cuarta parte ha sufrido dos o más delitos.

Porcentajde anual de víctimas de delitos

Un dato que llama la atención de este estudio, y que no hace más que corroborar varias hipótesis, es que la percepción de inseguridad no tiene como única fuente la experiencia de victimización personal. En este punto, los medios de comunicación juegan un papel fundamental, al igual que la llamada "comunicación horizontal", como el rumor y el chisme.

54% de los mexicanos nos sentimos inseguros y 86% de los capitalinos compartimos esta sensación; siendo que sólo 11% y 19% respectivamente han sido víctimas. Sin soslayar el daño que la delincuencia nos ha causado, quisiera referirme a un punto en particular: al de la terrible impunidad que vivimos y que también tiene relación con esta sensación de inseguridad y por tanto de indefensión.

Percepción, prevalencia e incidencia delictiva en viviendas

En México gracias a la ENSI-3 hoy sabemos que la cifra negra es de 88%. Esta cifra se compone por:1

  • Los delitos no denunciados (cuando la víctima decide no acudir ante el Ministerio Público —MP— a denunciar el/los delito/s que sufrió y que ocupan el 77% de esta cifra);

  • Los delitos que no dan lugar a la averiguación previa a pesar de haberse denunciado (cuando la víctima sí acude al MP pero éste la persuade de no denunciar por alguna razón, ya sea por que el delito es según él de "poca importancia" o porque la amenaza o extorsiona);

  • Los varios delitos sufridos en un solo incidente, por una o varias víctimas, que quedan registrados en una sola averiguación previa (cuando una persona sufre en un mismo incidente dos o más delitos y el MP registra únicamente uno, por ejemplo un robo con violencia se registraría como lesión y el robo no quedaría registrado), y

  • Los delitos que no se registran sea por deficiencias en el sistema estadístico oficial (lo que puede ser de manera deliberada, o sea cuando se "maquillan" las cifras).

Esto quiere decir que de los 11.8 millones de delitos que se cometieron en el país durante 2004, las autoridades reconocieron en sus estadísticas oficiales únicamente 1.4 millones (de cada 8.3 crímenes, las autoridades se enteraron sólo de uno). Un número importante de las víctimas no quisieron acudir a denunciar el delito, para ser exactos 77%, por que lo consideran una pérdida de tiempo o por desconfianza en las autoridades. Ahora bien: de los delitos registrados oficialmente, se detuvo y consignó ante el juez a 12% de los presuntos delincuentes. Y de ese universo solamente el 8% recibió una sentencia condenatoria, lo que significa que recibieron la sanción de ley algo así como 0.67% del total de los (11.8 millones) delitos realmente cometidos.

Delitos registrados vs. Delitos cometidos

Pero todavía hay más. Sabemos, también por este estudio, que 4 de cada 10 delitos son cometidos por 3 ó más delincuentes. Si aplicamos un procedimiento matemático sencillo podemos decir que en aproximadamente 4.7 millones de delitos participaron 14.2 millones de delincuentes (tomando un promedio de 3 y delincuentes para esos delitos). Si a esto se le añaden los 7 millones que intervinieron en los demás delitos, tendríamos un total de 21.24 millones de delincuentes.

Pero sabiendo que esto no es así (porque sería imposible siquiera imaginar que tenemos 21 millones de delincuentes en el país) sino que cada delincuente y cada grupo de delincuentes cometen varios delitos, y tomando los datos oficiales que reportaron las autoridades en 2004 cuyos números absolutos reportan que se sentenció a 112,555 personas.2 Cabe preguntar ¿Qué tamaño de impunidad tenemos? El 99.3%. Es decir, en el mejor de los casos sólo son sancionados cinco de cada mil delincuentes.

Entonces esa sensación de inseguridad que tenemos los mexicanos es proporcional a la sensación que tienen los delincuentes de que no les pasará nada. La certeza de que pueden delinquir una y otra vez, pero al final la probabilidad de que caigan en manos de un juez y éste los sentencie es de apenas el 0.7%

Líneas atrás mencionamos el papel fundamental de los medios en relación con la percepción de inseguridad, a la par juegan otro importante papel al denunciar aquello que los demás no denunciamos por temor o desconfianza. Lamentablemente y para efectos legales esto no tiene validez. Es decir la mayoría de los delitos a los que aquí nos referimos no se persiguen de oficio, por lo que no obstante la denuncia que hagan los medios, las autoridades no cuentan con elementos para perseguirlos.

Se puede ganar dinero fácil y sin riesgo; esto lo saben y lo saben muy bien incluso —o empezando por— las autoridades, quienes en un buen porcentaje se han pasado del lado de la delincuencia, sabiendo que no les pasará nada. Según investigaciones realizadas por el mismo ICESI, las víctimas declararon que en el 10% de los casos, los delincuentes pertenecían a alguna corporación policíaca (y 25% prefirió no contestar a esa pregunta…). Hay, pues, entre las propias autoridades, muchos que cooperan a engrosar la tasa de impunidad.

A todo esto podemos añadir una última consideración: las acciones de las autoridades contra la criminalidad, no sólo son en general ineficaces, sino que en muchos casos resultan contraproducentes. Además de que no existen programas de prevención eficaces, de que cuando una persona llega a denunciar no se le atiende o se le trata mal y no sucede nada, los mexicanos estamos cansados de que nos anuncien nuevos operativos, nuevos programas, cruzadas gigantescas, y hasta seguridades aseguradas –como las de “México Seguro”-, y en la práctica no sólo no ocurre nada positivo, sino que el único resultado es que la delincuencia sigue creciendo, paso a paso.

Consideración final

¿Qué nos queda? Sabemos que alcanzar la seguridad no es nada más abatir la delincuencia. Es necesario también modificar la percepción pública. Ambas tareas corresponden a —la voluntad política de— las autoridades, y la segunda de ellas, en buena medida también, a los medios de comunicación.

Pero también hay una solución que está en nosotros, los ciudadanos. Denunciar, eso que en términos de democracia sería equivalente a votar. Sólo denunciando podemos exigir a las autoridades que cumplan con su primordial función de garantizar la seguridad y el orden, y sólo así no seguiremos escuchando que la delincuencia está bajando, cuando lo que está bajando es el número de denuncias. No sabemos si ello contribuirá a disminuir la incidencia delictiva, pero de lo que sí podemos estar seguros es que no podemos acostumbrarnos a vivir como rehenes de la inseguridad. Depende de nosotros: de lo claros que tengamos los fines y del grado de compromiso que queramos asumir.

*****

1 De Tercera Encuesta Nacional sobre Inseguridad 2005 (ENSI-3), análisis de resultados. Septiembre de 2005 en www.icesi.org.mx.

2 Véase Rafael Ruiz Harrell, en La ciudad y el crimen, REFORMA del 31 de octubre de 2005.

 

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